La ciudad se vio inmersa en la guerra de Sucesión cuando en 1691, durante el reinado de Carlos II, la armada francesa la bombardeó durante siete días consecutivos. Tomó el bando de los borbones y sufrió la voladura de las defensas del castillo de Santa Bárbara por parte de los ingleses. Durante la guerra de la Independencia fue capital provisional del Reino al estar ocupada Valencia por el mariscal Suchet.

Siglo XVIII y XIX

En el siglo XVIII inició su recuperación tras los desastres de las guerras. Pero fue en el XIX cuando Alicante comenzó el definitivo despegue. Con la llegada del ferrocarril (1858) su conexión con el centro de la Península aseguró la importancia portuaria que siempre le ha conferido un aire cosmopolita al estar la ciudad al borde mismo del mar y, por tanto, de los muelles.

El siglo XIX es clave para Alicante ya que en 1821 se derriban las murallas medievales propiciando el desarrollo urbano hacia el este y el norte, en 1833 es hecha capital de la provincia y en 1851 es la primera ciudad costera comunicada con Madrid por tren, de la que es su principal puerto de mar. Desde 1957 los seis millones y medio de tesela rojas, azules y crema de la Explanada forman la imagen de Alicante.

Hoy Alicante es la segunda población de la Comunitat Valenciana, con 261.255 habitantes (1991). Capital de la provincia de su mismo nombre, lugar relevante de la Costa Blanca, tiene actualmente en el turismo uno de los pilares básicos de su economía.

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